jueves, 18 de julio de 2013

De: "Alabanza Escribo"


 

A  LA  MANERA  DE  KYRA  GALVAN

 

                        To teach thee, I am naked first; why then

                        what needst thou have more covering than a man.

                                                       John Donne

 

Ven, que no puedo esperar.

Quítate el saco, la corbata,

desabrocha la hebilla, desliza el cierre

que ilustre prisionero guarda.

Desata las agujetas

que voy a navegar en tus aguas.

Flota en la penumbra de los cuerpos

para que pueda contemplar el

rombo de tu vientre,

tus lunares islas.

Desata todas las amarras

deja caer los lentes

apunta tus ojos hacia mis estrellas

dirige certero el timón.

Caiga toda tu ropa

para que sólo yo contemple tu belleza.

Deja que mis manos recorran los mares

las rocas los bosques las playas

y me declare pirata

y asiente mi tesoro e insignia.

No vengan otras después

a reclamar mi territorio,

ganado a sangre, saliva y fuego.

 

 

Relaja todos tus músculos, excepto uno,

tus brazos y tus piernas

me arrastrarán a altamar.

No temas del clima, del tiempo que pasa,

ni de los horrores cotidianos del mundo.

¿Qué otra cosa necesitas

sino de una mujer para abrigarte?
 
 
 
 
 
 
 
 
BRAGUETAS
 
Tres cierres deslizo lentamente.
Los dientes de la cremallera se abren gritando.
Una vez abierto, puedo quitarte la piel.
Como si con una suavidad demencial
cumpliera el desollamiento
al estilo de los abuelos aztecas.
Con un movimiento cortés, casi sensual,
te desnudo la primera capa,
el traje de la pasión y el absurdo.
Deslizo el segundo cierre
en la realidad de un tiempo transformado
donde cuerpo y mente caminan desajustados.
Te despojo de la segunda piel,
impregnada de rutina y desesperación.
Queda el tercer cierre.
Al bajarlo me doy cuenta
que no hay más cierres,
que te estoy matando.
 
ESCENA MEDIEVAL
 
Me hiciste caminar
            -antes de amarme-
sobre piedras húmedas y calles angostas
            ahogadas en vaho.
 Mis pies semidesnudos se hundieron en pantanos microscópicos.
Mi cabeza, ya demasiado tibia,
se sumergía en el infierno de la capucha de paño
y era la antorcha que iluminaba mi deseo.
Mi corazón era cuerdas
que sólo yo escuchaba
durante ese siglo silencioso.
Sólo el juglar ha visto pasar a los amantes.
Ay, ¿Cómo no reconocer al Amor?, se ha dicho.
Cruza los dedos y soba su pata de cabra.
 -"Que la luna se deslice lenta
        y el abismo se aleje."

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